Si fueras un museo… ¿cuál sería tu estrategia de crowdsourcing?

En tiempos de crisis y recortes la financiación por la multitud o crowdfunding se presenta como la gran esperanza para miles de proyectos culturales. Hay algunas razones que invitan a los museos a utilizar estas estrategias de comunicación y financiación en las que implicar a la audiencia y hacerla partícipe de los proyectos debería ser tan importante o más que la obtención de los fondos en sí, como señala el especialista Jasper Visser en su interesante artículo “30 do´s for designing successful participatory and crowdsourcing projects”. El concepto de “crowdsourcing” incluye, de hecho, distintas formas de participación no monetarias. Un ejemplo famoso: el Smithsonian Institute pidió ayuda para seleccionar los videojuegos que habrían de formar parte de su exposición “The Art of Video Games”.

Si fueras un museo… ¿qué pasos deberías dar para poner en marcha tu estrategia de crowdsourcing?

1. Reforzar la comunidad online. Muchos expertos en social media hablan de “crear comunidad”, pero las comunidades en torno a los museos ya están creadas, hace falta reforzarlas y ampliarlas. Un excelente ejemplo lo ofrece el Museo de Amsterdam en este artículo donde cuenta cómo se ha convertido en un museo más abierto y participativo:   http://mastersofmedia.hum.uva.nl/2011/10/18/e-culture-in-the-amsterdam-museum/. Este museo ha comenzado su transformación creando una página de “storytelling”, una página donde los participantes y el propio museo cuentan historias. Esa es la base sobre la que se ha construido una app para visitar la ciudad y un interesante proyecto para financiar la restauración de un cuadro de Napoleón. Según el responsable de nuevos medios del museo, Hester Gersonius,  una de las claves para el éxito ha sido hallar la implicación personal: en el cuadro aparecían retratadas muchas personas de la ciudad cuyos descendientes querían colaborar contando su historia y también contribuyendo a su restauración. El museo, como recompensa, se ofrecía a investigar la información que le proporcionaban los participantes y a compartirla.

  1. Conocer las plataformas de crowdfunding. En España Verkami, Goteo y Lánzanos (en ese orden) son las más populares.  Kickstarter, la más exitosa a nivel mundial distribuirá este año 150 millones de dólares en proyectos artísticos, superando el presupuesto para 2012 de la National Endowment for the Arts, la agencia federal estadounidense para la promoción de las artes. Kickstarter ha financiado diecisiete de las películas exhibidas en la última edición de Sundance y su hazaña más reciente ha sido conseguir los siete millones de euros necesarios para crear Ouya, una consola en Android.

Existen plataformas dedicadas exclusivamente al cine, a las artes plásticas… En Microryza, por ejemplo, se promueven proyectos de investigación relacionados con la historia y la arqueología. Uno de los proyectos financiados ha conseguido “traer a Seattle un triceratops”: https://www.microryza.com/projects/bring-a-triceratops-to-seattle. Indiegogo (para películas) USA Projects.org, RocketHub, PleaseFund.Us y Power2Give.org son algunas otras plataformas de crowdfunding.

Las normas de funcionamiento básicas son similares en todas: la plataforma ofrece un escaparate para que los promotores de un proyecto muestren y expliquen en qué consiste. Durante un tiempo determinado el público podrá votar y aportar financiación en cantidades prefijadas con recompensas honoríficas. Si al cumplirse el plazo, se ha obtenido la cifra necesaria, la plataforma se queda un pequeño porcentaje del dinero obtenido que pasa a manos del promotor del proyecto. Si no se alcanza la cantidad fijada, no se realiza el cargo a los financiadores.

3. Invertir en el proceso: La información es clave para poner en marcha el proyecto. Es emocionante y crea vínculos con la institución. Por eso hacen falta blogs, vídeos, etc. dedicados a contar la evolución del proyecto, a explicar a quienes estamos invitando a participar qué es lo que queremos de ellos y cuáles son nuestros objetivos.

Un ejemplo: el museo de Anaheim, en EEUU, lanzó en Kickstarter una propuesta para crear la exposición “Historia del Steampunk, más allá de la imaginación”. Paralelamente creó este canal en youtube donde se presentan distintas personas que participan en el proyecto recreando y construyendo objetos y máquinas propias de este movimiento que se desarrolla a la sombra de las novelas futuristas decimonónicas. Este es el vídeo de presentación:

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4. Que los proyectos puestos en marcha de forma colaborativa y a través de plataformas de crowdfunding tengan trascendencia para todos. Ian David Moss y Daniel Reid advierten de la dificultad que tienen las audiencias para seleccionar proyectos de relevancia artística sin recibir orientación adecuada (ver su artículo: “Audiences at the Gate”). Los museos y su experiencia en la creación cultural son un buen aval para orientar decisiones relacionadas con la calidad artística. Un ejemplo: el Adhmolean Museum de Oxford, quien ha conseguido que el cuadro de Manet ‘Retrato de la señorita Claus’ se quede en Reino Unido tras haber recaudado 8 millones de libras.

Los museos no deberían sentirse intimidados por avanzar en estas estrategias si lo que buscan es la participación y las integran en otras acciones encaminadas hacia ese objetivo. Un fracaso en un proyecto de crowdfunding puede ayudar a redefinir un proyecto y evaluarlo. No tiene por qué tener un impacto negativo en la imagen de la institución y, en cambio, es una gran oportunidad de mejorarla.

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