¡Posen y vean!

Hace unas semanas estuve en el Museo del Traje de Madrid. Al final del teatral y efectivo recorrido se llega a una pasarela en la que el visitante es invitado a desfilar entre un público formado por maniquíes. Contra toda lógica, está prohibido hacer fotos allí.

Es contradictorio invitar al público a desfilar para después no permitir hacer fotos. ¿El juego consiste en que unos posen como modelos y que otros posen como fotógrafos pero sin que tenga lugar la fotografía? Demasiado sofisticado. Demasiado desaprovechado también.

Nina Simon explica muy bien en su blog Museum 2.0. por qué las políticas sobre fotos en los museos deberían ser lo más abiertas posibles. Entre las razones que aduce, tres muy importantes: 1. las fotografías ayudan a memorizar y extraer significados de la experiencia al constituir una narración (pueden ser consideradas parte del aprendizaje)  2. las fotografías ayudan en la labor de difusión del museo y 3. prohibir las fotos crea una barrera, una distancia con un patrimonio público.

En el caso de la pasarela del Museo del Traje la instalación es perfecta también para otro fin: fidelizar. En un reciente post en Museum 2.0.  la defensora del museo participativo más influyente explica su preocupación por crear un vínculo con el visitante que le haga regresar al museo. Para explorar qué herramientas e ideas podría utilizar ha creado un blog: http://loyaltylab.wordpress.com, por supuesto abierto a la participación. Y una de las ideas que se exploran en este laboratorio es el de la fotografía a la salida. Escenarios en los que el visitante posa para que el museo después le envíe la foto por correo electrónico o en Facebook, “fotomatones” con fondos personalizados o accesorios para posar… y que sirven para establecer un vínculo. Un vínculo que ofrece información valiosa sobre la audiencia.

A mí me gusta coincidir con esta opinión. En nuestra exposición de los Diaplerons en el museo de Artes Tradicionales de Ainsa Silvia Aguilera creó un duende con la cara recortada para que el público posara y publicara su foto en Facebook.

Rodrigo Burgos creó una campaña similar con su “photocall medieval” para promocionar la exposición de un códice del siglo XI:

http://gentedigital.es/comunidad/rodrigoburgos/2012/03/30/beato-2-0-acciones-social-media-de-un-codice-del-siglo-xi/
En Flickr he encontrado estos ejemplos de “fotografía a la salida” en museos:
120622M_C1_0241_FRP

Museum of Science 2

Photobooth: Out of Order Seder - 4.23.11

En el Museo High, de Atlanta he encontrado un uso muy interesante de la fotografía que sería fácilmente trasladable a nuestra pasarela del Museo del Traje. En este museo se ha creado un equipo de voluntarios adolescentes que impulsan diversas iniciativas relacionadas con la creación artística: http://www.high.org/Get-Involved/Teen-Programs.aspx.

Entre ellas organizan algunas veladas nocturnas temáticas en las que además de sesiones de baile tiene lugar sesiones de fotografía inspiradas en Warhol, Dalí, etc…
0222_LeahAndMark_Dali_Brett
Inspirador ¿no?

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