¡Algo se les queda!: teatro para niños en el museo

“Parece mentira, pero algo se les queda”, me ha dicho una madre esta mañana en el museo, al recoger a su hija tras la visita-taller. Un comentario hecho así, sin maldad y casi al azar, seguramente sin otra intención que la de sostener un cruce amable de palabras, me ha dejado fulminada. “Algo se les queda…” he repetido mecánicamente sin dejar de sonreir, mientras la veía alejarse.  Querría haberle dicho que no imaginaba otra experiencia más intensamente educativa ni que dejase una huella más viva y duradera que la que habíamos compartido en esas horas. Las lecturas y los datos se me amontonaban en la cabeza. Pero imposible soltarlos sin caer en el ridículo de quien se da importancia a sí mismo. Aunque en realidad la importancia me la daba al callar, ya que yo sólo había sido una pieza del engranaje que esta mañana consiguió algo parecido a la magia. En este artículo voy a examinar algunas investigaciones relacionadas con el uso de dramatizaciones en museos y su impacto en el aprendizaje.

Empezaré por contar lo que ocurrió esta mañana: estrenamos nuestra pieza de “teatro en el museo” dentro de un taller para niños en el Museo Naval de Madrid. Todo ha funcionado razonablemente bien: la actriz, Soledad Solís ha estado extraordinaria interpretando los siete monólogos de mujeres protagonistas en la conquista y colonización de América (“No fueron solos” es el título de la exposición dentro de la que se articula el guión). Además, Soledad manipulaba y daba voz (como ya había hecho hace unos meses) al capitán Telmo, la marioneta mascota infantil del museo. Vestida de negro y con el apoyo de piezas de utilería recortados en cartón y tan sucintos como una corona, un pañuelo o una pluma, Soledad ha sido en distintas partes del recorrido:

  1. una Isabel la Católica que, tras una breve plegaria por Colón, se alejaba a caballo
  2. una acalorada Mencía Calderón, que se abanicaba mientras contaba qué era una adelantada y los ajetreos de sus seis años de viaje para llegar a Asunción con sus 50 muchachas casaderas
  3. una apuesta y saltarina Catalina de Erauso (la “monja alférez”)
  4. una dulce y pastoral María Escobar que extendía espigas por el suelo (introdujo el cultivo del trigo en América)
  5. una extremeña enamorada: Inés Suárez, amante de Valdivia y fundadora de la capital de Chile.
  6. una misteriosa Malinche
  7. una inteligente Sor Juana Inés de la Cruz  que declamaba algunos de sus versos.
  8. Telmo, el capitán que viaja con su nave inter-temporal por el museo reclutando tripulantes para sus misiones.

Entre los breves monólogos de esta actriz profesional, el resto del equipo (Yaiza Tacoronte y yo) encauzábamos la atención de los niños a los objetos relacionados con sus palabras en el recorrido, invitando a los niños a relacionar ideas y a tomar una postura activa.

La idea que los comisarios de la exposición querían transmitir era esta: las mujeres desde los primeros momentos del descubrimiento tuvieron un papel muy activo en los procesos de colonización, conquista y mestizaje que dieron lugar a la América moderna. Estamos seguras de que las dramatizaciones lo han conseguido de una manera muy efectiva. También reforzamos los contenidos de los monólogos en un taller posterior en el que los niños completaron puzzles gigantes con pistas escuchadas anteriormente sobre los distintos personajes, algo que comprobamos contribuyó a fijar mejor los contenidos. No hemos hecho una encuesta escrita: pero escuchando las respuestas y observando las reacciones de los niños no tememos equivocarnos si decimos que aprendieron muchas cosas durante la visita y el taller.

Quienes sí pusieron en marcha un estudio comparativo con grupos escolares que atendían a una exposición con y sin dramatización fueron los autores de “Seeing it for real: An investigation into the effectiveness of theatre and theatre techniques in museums. Executive Summary and Abridged Report”. Anthony Jackson, Paul Johnson, Helen Rees Leahy, Verity Walker encuestaron con diversas técnicas (incluido el dibujo) a grupos escolares del Reino Unido en 2002. Entre las conclusiones, que pueden leerse aquí

http://www.plh.manchester.ac.uk/documents/Seeing_It_For_Real.pdf destacamos:

  1. Todos los grupos (tanto los que habían visto dramatización como los que no) sentían que las experiencias de aprendizaje en el museo eran más “reales” y valiosas que las experiencias dentro de la clase, en el colegio.
  2. Los grupos que asistieron al teatro sintieron que el contexto de su experiencia teatral era significante. No se encontraron pruebas de que la experiencia teatral restase valor a la experiencia museística.
  3. Los grupos que tuvieron teatro hallaron que una experiencia guiada fuertemente narrativa, ayudaba al entendimiento. Las narraciones actuadas dieron un enfoque particular a la visita y fomentaron una experiencia más unificada y centrada.
  4. Tanto los grupos que tuvieron teatro como los que no eran capaces de recordar con gran detalle dos meses después, aunque el grupo que asistió a la dramatización recordó mejor.
  5. Había algunas pruebas de falta de entendimiento y conexión entre elementos de la experiencia en ambos grupos, pero esto era más evidente en los grupos sin el teatro. Los grupos con dramatización generalmente estaban más dispuestos a discutir y dar razones de sus respuestas a las preguntas tras la visita.

En la Oficina de Políticas y Análisis del Smithsonian Institute, en el año 2005 también realizaron una evaluación de la obra en tres actos interpretada en el Museo Nacional del Aire y del Espacio y que llevaba por título “Doce segundos que cambiaron el mundo”. http://www.si.edu/content/opanda/docs/Rpts2005/05.03.NASMTwelveSeconds.Final.pdf. Entre sus conclusiones: la necesidad de hacer pruebas ante el público antes de poner en marcha el programa de teatralización y que el público “sería receptivo, los visitantes claramente estarían interesados en más teatro”. También hablan del interés que tiene que algún miembro del museo lo sea también de IMTAL, la Alianza Internacional de Teatro en el Museo, que organiza conferencias y talleres: http://www.imtal.org

Por último traducimos el listado realizado por Kathryn Boardman, en Revisiting Living History: A Business, An Art, A Pleasure, An Education, (1997)  de lo que considera las ventajas y las desventajas de las actuaciones en contextos museísticos (y que se refieren sobre todo a museos abiertos que recrean grandes espacios históricos).

Desventajas:

-alto coste

-necesidad de constante entrenamiento

-percepción limitada de la historia

-una tendencia a romantizar el pasado

-la intimidación que las interpretaciones en primera persona suponen para algunos públicos

-el riesgo para los artefactos exhibidos en los escenarios de historia viva

-la necesidad de una buena orientación para preparar a los visitantes.

-la investigación inadecuada o la documentación inadecuada.

-la moderna percepción de limpieza, que influye en el museo y las interpretaciones del paisaje, resultando frecuentemente en medios prístinos, parecidos a un parque.

-una falta de presencia de la historia urbana e industrial.

-el reto de superar interpretaciones históricas de “Casa de la Pradera”.

-el fuerte interés en la “Mickey-historia” con un énfasis mayor en el entretenimiento que en la educación.

Ventajas:

-utiliza la historia social para presenter las distintas visions de la gente, el paisaje, el trabajo y el pasado.

-las exposiciones utilizan artefactos en contexto.

-la historia experimental y la arqueología puede ser utilizada para descubrir cosas que la historia documental no puede.

-las técnicas implican a los visitantes

-se puede presentar una visión de la historia enraizada

-los visitantes son empujados de una vuelta pasiva por el museo, a la historia.

-los visitantes pueden explorar y descubrir el pasado con los intérpretes.

Yo creo que con todos estos datos podemos concluir ¡que sí, que algo se les queda! Otro tema es, claro, que las ideas que se transmiten sean correctas, fieles a la historia, etc. Pero esto es tema de otro “post”…

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. sabope dice:

    Excelente post Dolores! está demostrado que este tipo de prácticas interactivas y didácticas tan animadas contribuyen a despertar el interés y la curiosidad tanto de niños como de adultos. Hay que huir de las típicas visitas guiadas, ya que aburren hasta a las personas que les gusta la historia y el arte. EstaríaY genial que no sólo fuera para niños, sino que también ofrecieran este tipo de programas a los adultos. Y obviamente, como expones, aunque los gastos son más caros, la experiencia y los beneficios que aporta son el doble, y por consiguiente, un claro éxito. Felicidades por el post. Me ha encantado 🙂

    1. ¡Gracias! Si, estaría muy bien que se programara para público adulto el teatro en los museos. Eso de que es caro lo decía la investigadora esa americana: supongo que ellos harán el Rey León en el museo, pero aquí… Lo importante es contar con gente talentosa, un poco de predisposición y algo de imaginación.

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