GANAS DE CAMBIAR EL MUNDO Y EL ZINCSHOWER

A través de Twitter y de Linkedin y de Facebook. Por tierra, mar y aire el domingo pasado pedimos a nuestros seguidores que compraran su entrada para Zincshower con el código que nos han asignado. En este post no voy a contaros mucho de Zincshower pero sí todo lo que sé de esto que llaman “emprendimiento” en las industrias culturales y que desde hace algunos años me okupa.

  • Creo que tal vez sirva a quienes lo lean (muchos de vosotros másters en gestión cultural, historiadores, etc) y también a mí misma para aclararme por qzincué me he apuntado voluntariamente (junto a tres socios más) a una cosa cuyo logo recuerda a una ducha, que tendrá lugar en un barracón que encima se llama Matadero.

1. NO TE QUEDES EN EL PAÍS DE LAS HADAS O QUÉDATE

La primera vez que intentamos publicar un cuento un editor de Zaragoza nos dijo a mi socia ilustradora y a mi: “vosotras tenéis que dedicaros a crear, no os podéis estar ocupando de todo”. Nos indignamos bastante. Como casi todo el mundo, no soñamos más que con eso, con dedicarnos al trabajo creativo pero esas palabras nos sonaron paternalistas y muy machistas. A veces pienso que fueron dichas con buena intención pero otras también creo que hay gente a la que le interesa que los creativos estén en la luna (o en el mundo de los duendes, que de eso era el cuento). Y es que cuando uno quiere poner en marcha cualquier proyecto cultural o no en este país o en otro ¿puede encontrar la forma de que alguien se ocupe de lo “otro” gratis? La respuesta es simple: no. ¿Te resta eso “otro” (altas en la seguridad social, declaraciones de IVA, Hacienda, retenciones, búsqueda de clientes, creación de proyectos) tiempo de tu trabajo productivo? La respuesta es clara: “demasiado y tenía razón el editor de Zaragoza”.

Pero como nadie nos dijo nunca: “no aceptéis consejos”, supondréis que no le hicimos caso.

2. LOS NEGOCIOS PUEDEN SER NEGOCIOS

Entonces ganamos algunos concursos (una ayuda la producción de audiovisuales, una ayuda a la promoción del libro y la lectura, un premio accésit Idea a la empresa de nuevas tecnologías en Aragón) e hicimos algunos cursos patrocinados por la administración pública. Aprendimos palabras nuevas bastante curiosas: “elevator pitch”, “start up”, capital semilla, “angel business”… En uno de estos cursos, de técnicas de venta de productos culturales, uno de los alumnos se quejó de que el curso resultaba poco personalizado. Aprendí algunas cosas en ese curso pero lo que más recuerdo es la respuesta del profesor: “este curso es carísimo”, dijo “y vosotros tenéis suerte de que lo paga el Centro de Nuevas Tecnologías” (público). Empecé a pensar en las jornadas, cursos, eventos para emprendedores y me di cuenta de que esto también puede ser un negocio.

3. HAY QUE SER MUY LISTO PARA QUE LOS NEGOCIOS SEAN NEGOCIOS

Pero en esta historia nada es tan sencillo… Poco después me avisaron de una plaza para dar un curso de vídeo en un taller de empleo.  Pensé que ya me estaba acercando a esa posición privilegiada de quienes se financian compartiendo un poco de su “know how”.  Me encanta hacer talleres de vídeo y siempre que los he hecho hemos tenido como resultado documentales en los que me he implicado al máximo. Pero en este singular taller de empleo para futuros realizadores de televisión local la responsable del taller quería ¡que yo hiciese los vídeos de los alumnos!. Decidí abandonar el curso, claro y también la idea de trabajar en los proyectos de otros (por lo menos con fines de lucro). ¡Buf! ¡para esto había que ser todavía más listo!

4. PUEDES NO SER TAN LISTO Y PASAR UN TEST DE EMPRENDEDOR

Hace un año leí una convocatoria de un “serial entrepreneur” que iba a seleccionar en Madrid a personas con proyectos relacionados con tecnología. Lo más gracioso del asunto era el modo en el que se seleccionaban los futuros emprendedores: ¡con un test de inteligencia por Internet!. Era un test muy curioso que adivinaba las cualidades emprendedoras y de personalidad del futuro emprendedor. Siempre objetivar la inteligencia me ha parecido bastante ridículo pero había gente muy seria apoyando el proyecto y no tenía muy clara algunas cosas, así es que acudí a la primera reunión. Los seleccionados éramos gente de edades diferentes pero unidas por una enorme ilusión por hacer cosas. Me gustaron. Pero no entendí cómo se tomaban en serio el test de cualidades emprendedoras. Hubo alguien que incluso lo alabó. Finalmente, no participé en la “aceleradora” de empresas. No tenía claro qué me ofrecían.

Esto ocurre un poco en Zincshower. Se ofrece una oportunidad. De ser escuchado. De que tu idea se convierta en realidad. Y a diferencia de la incubadora-test americana, el apoyo de la inversión es en gran medida público (es decir las posibles inversiones provienen del mismo saco que me multa cuando me olvido de declarar el trimestre de IVA). Pero las condiciones te obligan a que veinte personas compren su entrada para el evento (a un precio reducido).

Me parece muy bonita la idea de que quienes van a acudir al evento elijan los proyectos que van a estar ahí, pero no me gusta que no informen de esta selección en la página del evento.

5. CUÉNTALO TODO

Hay muchas cosas que todavía no sé pero que me fascinan de Internet. Sé que contar las cosas es el primer paso para transformarlas.

Por eso he escrito este post. Pienso que si tienes una idea, mereces ser escuchado aunque no tengas 20 amigos que paguen 20 euros por ella. Y que si una institución pública organiza un evento tan interesante como el Zincshower debería tener en cuenta muchos criterios pero no el de “tener 20 amigos que paguen 20 euros por ti”. Mis amigos y mi familia ya han pagado muchas veces 20 euros por mi. Lo que necesito de la sociedad es la oportunidad de devolverle todos esos euros que han puesto en mi formación.

Podrían usar otros criterios como “tener 20 personas interesadas en acudir al Zincshower que voten por ti con su dinero” (informando de los proyectos en la página) u otro criterio que demuestre que te has movido para obtener apoyo y difundir tus ideas.

¿Qué pensáis de todo esto? si queréis contárselo a #zincshower, para ellos somos el “shower63”.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lo de las 20 entradas me parece trágico y me recuerda a esos concursos literarios en los que todo el mundo gana y el objetivo final es que pagues para ver publicado tu texto. De hecho, creo que en este momento hay mucha gente en España -y en todas partes, vaya- lucrándose gracias a la urgencia del emprendedor de sacar adelante sus proyectos por una cuestión de supervivencia. Soy bastante escéptica con estas cuestiones, pero es que me indigna el doble mensaje institucional / empresarial que predomina desde hace un par de años y que parece culpabilizar a todo el que no es capaz de emprender. La utopía de los dos chavales en un garaje está muy bien, pero en un país en el que no se fomenta la excelencia, sino que se premia la mediocridad y la adecuación a lo estrictamente normativo, y en el que el fomento de las ideas no es más que puro marketing la ecuación no funciona. En un sector en el que las cosas se hacen por ilusión y no por dinero y en el que el mismo señor que te ofrece la oportunidad de trabajar gratis no pensaría jamás en no remunerar al fontanero o en pasar por la caja del supermercado y pagar con entusiasmo, desconfío bastante de las iniciativas salvavidas.

    No sé, Dolores, ahora que trabajo en Francia todo me resulta aún más escalofriante. Aquí la cultura da dinero, las ideas se pagan, los proyectos se convierten en negocios y la gente vive bien sin tener que vagar por el camino de la mediocridad. necesitamos cambiar el modelo, un modelo que repele la creatividad como un impermeable, o que la absorbe sin devolver nada a cambio.

    1. Esta semana explicaron un poco más el proyecto y había cosas que tenían sentido (lo de las 20 entradas, no), como lo de dar a conocer qué son las industrias creativas y culturales. A mí me cuesta mucho hacerlo, por ejemplo cuando voy a Hacienda y les planteo mis dudas. La semana pasada un funcionario muy competente y además con ganas de ayudarme a resolver mis cosas con un colaborador me suelta “claro, músicos, la gente de la bohemia, que un día se levantan y otro no”. Me quedé sin saber reaccionar porque encima allí no estoy en mi terreno… Pero lo que subyace es eso: un gran desconocimiento y una enorme falta de respeto. En cuanto a lo que dices de los mensajes institucionales… ¡qué puedes esperar! Pues cursos, conferencias, campañas de publicidad… llenas de contradicciones, como emplasticar una ciudad con el mensaje de “usa la bici”. Pero eso está en su ADN. No sé en Francia, pero aquí yo creo que mejor cuando no se meten.

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