Gallery One, ¿acercar el arte sin la historia del arte?


Ya está a punto de empezar el próximo gran evento de museos y mundos digitales (Museum Next) y ¡aún no hemos terminado de espigar las ponencias del pasado Museums and the Web ! En este artículo volvemos a Portland, vía Cleveland: en el Museo de esta ciudad se inauguró a principios de este año la célebre Gallery One, toda una innovación en lo que respecta a la interpretación museística a través de tecnología digital.

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Imágenes tomadas del kit de prensa del Cleveland Museum of Art

La Gallery One es un conjunto de instalaciones presidida por un gran muro-pantalla de doce metros con un mosaico con imágenes de 3.800 obras artísticas depositadas en el museo.  Cada pocos segundos, las obras alineadas se agrupan por temas, por procedencias geográficas, épocas… Según los autores de la ponencia “Transforming the Art Museum Experience: Gallery One” (Alexander, Barton y Goeser), esto nos presenta la colección “como un organismo vivo que cambia dependiendo del prisma por el que lo miras”. Además la muralla “multitouch” permite a los visitantes descubrir información, relacionar objetos, señalar sus favoritos y crear sus recorridos (que a continuación pueden descargarse en su iPad o en uno de préstamo a través de la aplicación ArtLens).

Este arranque es verdaderamente espectacular. Art Lens te perm  itirá después “escanear” las obras de arte que has elegido y con unos “puntos calientes” informativos te contará historias sobre el objeto.

Alexander, Barton y Goeser explican:

“Gallery One está organizada en tres secciones, cada una de las cuales hace una pregunta al visitante para involucrarlo: 1. ¿Qué es y qué ves? 2. ¿Cómo está hecho? 3. ¿Por qué se hizo? Este acercamiento privilegia las técnicas basadas en preguntas para explorar la colección y busca abrir nuevas perspectivas en las artes visuales, huyendo de narrativas convencionales, propias de la historia del arte como arco de entrada a la colección”.

Según estos autores, la aplicación te proporciona unas “lentes interactivas diseñadas para premitir a los visitantes mejorar su experiencia de ver sin crear una barrera a las obras de arte físicas”.

En su planteamiento “centrado en el visitante” este museo de Cleveland invita mediante juegos digitales a que el público imite los gestos de esculturas y pinturas. Al igual que ocurre con los recorridos personalizados a los que nos referimos antes, el público puede compartir estas imágenes a través de redes sociales.

Hemos descargado ArtLens y hemos estado explorando algunos de los tours, hemos visto los tres que son multimedia con especial atención. En los vídeos, el director del museo cuenta por qué ha elegido los cuadros de su recorrido. Trata de dar una visión personal. Pero hacer esto sin arriesgar es imposible. Y el director no arriesga. Es normal. Asumir riesgos, desnudarse es algo que no hacen los directores de museos: para eso2013-01-14-PR-sculpture-lens-activity están los artistas.

El director lo intenta, pues es consciente de que debe ser coherente con su propuesta, predicar con el ejemplo. Y habla de lo que experimenta ante el cuadro, de cómo le conmueve un paisaje, una expresión delicadamente trazada en un lienzo. Pero no cuenta que aquel cielo de tormenta tiene los mismos tonos que el pelo de la maestra imaginativa y cruel que le enseñó a leer con un Antiguo Testamento o que le repele la sonrisa perruna de un retrato de pincelada líquida, babeante. El director usa un tono intimista pero no da detalles íntimos. Podríamos acabar conociendo al director, tal vez nos podríamos enamorar de él como  de un Des Esseintes, a través de sus comentarios, de sus gustos casi en abstracto,  pero… partiendo de un solo dato (el dato concreto de que se trata del director del museo) ¿qué nos puede interesar de él? Pues justo lo que supuestamente Gallery One quiere dejar en un segundo plano: sus conocimientos de historia del arte.

Si queremos hablar de arte con otro lenguaje que no sea el de la historia del arte ¿nos bastará con hacerlo con el de las impresiones, con el de las redes sociales, con el de las etiquetas y el “me gusta”, con el de los seguidores y los pines? ¿con el de la superficialidad o el de las medias tintas? ¿con el del apunte rápido en el muro de Facebook? Yo creo que el único lenguaje interesante para hablar de arte es el del propio arte: sirve la literatura, la poesía, el teatro, la fotografía… (La mímesis se explora en el museo de Cleveland con la invitación al público a copiar la postura de las estatuas).

Personalmente, cuando voy a ver una obra de arte me interesa lo que me está contando el artista que ha puesto toda su vida, su talento y esfuerzo en expresarse de ese modo.

Las historias que otro visitante o que una “voz autorizada” sea capaz de elaborar a partir de una pieza o de una selección de piezas y que quiere compartir pueden interesarme si: 1. me cuentan algo que me acerca a la obra y a su autor, 2. me cuentan algo distinto pero formalmente interesante 3. me lo cuenta alguien que me interesa.

Me parece positivo ext2013-01-14-PR-line-shapeender la idea de que las obras de arte pueden ser contempladas y apreciadas desde múltiples perspectivas  pero está claro que no todas las perspectivas tienen el mismo interés para todo el mundo (de ahí el éxito de las audioguías dirigidas a públicos segmentados). Ni siquiera creo que, en términos absolutos, todas las interpretaciones tengan igual interés. “Soy mediador de Dios no por mérito sino por ministerio” escuché al obispo de Lérida decir este fin de semana en una larga ceremonia a la que asistí. Esas palabras se me quedaron grabadas porque es para mí la respuesta a quienes preguntan por el sentido de hablar de escritores o de artistas en estos tiempos en los que se ha declarado la “muerte del autor”: el “ministerio”, el ejercicio de la poesía, de la pintura, la escritura o la crítica de arte siguen configurando la identidad y la autoridad en el arte.

Después de todo, en la app del museo de Cleveland también utilizan esta aproximación basada en historias cuando añaden información en su “escáner” (así lo cuentan Alexander, Barton y Goeser). No he podido usar esta opción de escáner (no he estado en el museo) pero tengo una idea clara de qué tipo de información me gustaría tener en una guía así: información llena de contenidos sorprendentes, enriquecida en múltiples formatos y con propuestas divertidas. Como las maravillosas guías para niños del Metropolitan Museum http://www.metmuseum.org/visit/plan-your-visit/audio-guide/family-audio-guide o como las tarjetas de actividades que invitan a mirar y a hablar sobre las obras a las familias en el MOMA: http://www.moma.org/docs/learn/ArtCard_Ernst.pdf. Ambas propuestas son extremadamente sofisticadas, tanto como la impresionante apuesta tecnológica de Cleveland.

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