CUEVA PINTADA 2.0., COMUNICACIÓN MUSEÍSTICA DIRIGIDA A NIÑOS

Los primeros habitantes de la isla de la Gran Canaria tuvieron su capital en Agáldar. Los restos de esa cultura prehispánica yacen enterrados bajo el casco histórico de la actual Gáldar.

A pocos metros de la iglesia de Santiago de los Caballeros y de su plaza, muy cerca del drago más viejo de la isla, tuvo lugar a finales del siglo XIX, un hallazgo arqueológico singular: la Cueva Pintada, una de las pocas muestras de la pintura canaria antigua, hecha de motivos geométricos y pigmentos rojo y blanco obtenidos del almagre y el caliche.

Esta pequeña cueva ha fascinado a estudiosos y turistas desde entonces. Las teorías sobre su origen y su estética abundan, siendo la más aceptada la que apunta a un uso ritual y que establece un posible vínculo con observaciones astronómicas.

Debido a la dificultad de compaginar visitas turísticas y su conservación, la cueva permaneció cerrada desde mediados de los años 80 del siglo XX hasta el año de su reapertura, en 2006. Este hecho fue un acontecimiento para los canarios y también para todos los interesados en la cultura y la museología. La Cueva Pintada se reabrió con un concepto muy nuevo y que ya pocos discuten: el de poner al visitante en el centro del diseño de la visita.

La Cueva Pintada fue 2.0. “avant la lettre”, antes de que estuviese de moda serlo, de una forma coherente y sólida, más allá de la mera participación a través de las aún incipientes redes sociales (Youtube ha sido quizá la más usada y aunque actualmente cabría reforzar esta presencia en redes, la Cueva sigue siendo mucho más participativa que muchas instituciones cuya interactividad con el público se reduce a la conversación digital).

Con su planteamiento arquitectónico y sus accesos al yacimiento a través de modernas pasarelas y ascensores, con su presencia en Internet y sus programas sociales y actividades dirigidas específicamente a niños y familias, Cueva Pintada se convirtió en un modelo de comunicación y participación.

En la visita no hay profusión de pintaderas, ni de vasijas ni de adornos de los antiguos canarios, no hay restos humanos momificados (para eso ya tenemos el Museo Canario, en Las Palmas, parecen haber pensado los responsables). En el yacimiento de Gáldar, no hay demasiadas cosas que no sean la pequeña Cueva Pintada, que no sean personajes, que no sean historias y relato.

Podemos ver las plantas de las casas que los arqueólogos han destapado, podemos ver la impresionante ladera excavada y protegida por una enorme techumbre pero sobre todo podemos imaginar el momento de la conquista y a sus protagonistas. Podemos pensar en cómo eran esos antiguos canarios. La narración audiovisual nos presenta personajes: castellanos, vascos, antiguos canarios que hablan. La principal protagonista, Arminda, en castellano; los otros canarios, en amazigh. Ya escribí en este blog sobre los vídeos de los museos y de la tentación de tratar como objetos a las personas en ellos. El recrear a los antiguos canarios como “personas que hablan” es por esta razón muy importante (algo que muchos museos antropológicos olvidan). Al escribir aquel post me referí también al vídeo de Jorge Molina (en Internet).

Mediante la proyección de audiovisuales en tres dimensiones, panorámicos y sumergidos en ambientes especiales, la visita se convierte en una narración, en un viaje del que los pocos objetos mostrados son reliquias, restos del naufragio de los tiempos.

Ayer, al volver a visitar Cueva Pintada, tuve la impresión de que los vídeos se mantienen bien después de siete años (tal vez las gafas de 3D ya no son tan nuevas y ya no hay sorpresas para mí). Creo que algunas de las partes del discurso sobre la desaparición de los canarios se ha suavizado.

Otras impresiones en mi segunda visita: observé que no había tanta dificultad para conseguir las entradas como hace unos años. Pero también vi un gran trabajo de comunicación y de educación dirigido a niños: talleres completos con muchos días de antelación, niños participando en una búsqueda de pistas, jugando en el parque-aula exterior… Y una tienda muy bien surtida donde no faltan los cuentos de Arminda y otros productos culturales vinculados con Canarias (sobre la tienda he leído recientemente este interesante post ¡yo también creo que la tienda forma parte de la comunicación del museo! http://tamaimos.com/2013/08/02/de-tiendas-y-museos/ ).

Arminda es la protagonista de Cueva Pintada. Fue una princesa (guayarmina) que era niña en los tiempos de la conquista y que fue casada con un castellano. Hoy es símbolo del mestizaje y su presencia se observa ya antes de entrar en el recinto arqueológico, en la calle, donde la encontramos en una escultura cuyas formas recuerdan a las de los ídolos canarios prehispánicos y que representan a la niña Arminda, bautizada posteriormente Catalina.

Una marioneta de Arminda fue creada para dinamizar algunas visitas para niños y ella protagoniza propia página web con juegos y materiales didácticos. Además Arminda es la protagonista de una serie de cuentos primorosamente editados y aparece como motivo de objetos artesanales como estos prendedores de la foto.

En resumen: me gusta la manera en la que en Cueva Pintada cuentan su historia a los niños y, en general, cómo han elegido acercarse al pasado. Creo que interrogar y buscar conexiones con sus protagonistas es lo más riguroso, verdadero y emocionante que podemos intentar.

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