Benchmarking en el Museo de la Piratería de Teguise

“Benchmarking” es el  nuevo vocablo que he decidido adoptar para hablar de mis visitas a museos. Lo escuché en alguno de los vídeos de esta interesante iniciativa europea impulsada por mediadores de museos http://museummediators.eu/ y al principio, confieso, me sonó algo pretencioso. Pero he acabado pensando que tal vez sea el nombre adecuado incluso para las visitas rápidas que uno hace en familia. Sobre todo si los “benchmarks” en los que uno está especializado son “participación”, “público infantil” y “accesibilidad”.

¿Y a qué lugar iría a hacer “benchmarking” alguien que ha pasado los últimos meses trabajando en la app para niños del Museo Naval, el museo que narra la historia de la Armada española? Pues al museo de los piratas, naturalmente.

El Museo de la Piratería está en Teguise, en “la Villa”, como llaman los lanzaroteños a esta población señorial, de casas antiguas y blancas, de líneas puras, conservadas durante siglos sin apenas cambios.

La ubicación del museo es espectacular: en lo alto del volcán Guanapay, donde en el siglo XV se levantó el castillo de Santa Bárbara para defender a la antigua capital isleña de los ataques piráticos. Desde esta atalaya, la vista alcanza muy lejos y a varios costados de la isla de Lanzarote.

El de Santa Bárbara es un castillo pequeño, donde sólo los personajes más importantes de la villa podían encontrar refugio, pero su factura sólida y sus elementos fácilmente reconocibles (puente levadizo, almenas, torretas, aljibe) mantienen hoy un enorme poder evocador.

La directora del museo Chany de la Hoz explica en esta entrevista http://www.lavozdelanzarote.com/article50565.html que “pirata” viene del griego “peirates”, “el que se aventura”. Sin duda es esa sensación, la excitación de la aventura la que pretende transmitir este museo donde, conscientes del atractivo del tema para el público más joven, han elegido en los paneles una estética influida por los álbumes ilustrados, los cuentos pop-up y el cómic.

La narración en texto y dibujos se puede descargar desde la página, en este link http://www.museodelapirateria.com/museo_pirateria/ y se estructura en torno a distintos aspectos de la piratería en general (armas, barcos, vinculación con la historia de Canarias, recreación literaria y cinematográfica…) y en torno a perfiles biográficos de aquellos quienes atacaron las Canarias. Es una narración muy bien documentada e interesante.

Hace algunos años iniciamos junto a Yaiza Tacoronte la redacción de una guía para niños de Gran Canaria (actualmente ya casi totalmente ilustrada por Silvia Aguilera) y precisamente uno de los capítulos que escribimos está formado por perfiles de piratas, entre los que hallamos al no demasiado famoso grancanario Alí Romero, quien, secuestrado por los turcos, renegó de su fe y acabó como gran almirante de la armada argelina. Según el profesor Luis Alberto Anaya fue un pirata compasivo con sus ex correligionarios: http://www.revistacanarii.com/canarii/3/piratas-cautivos-y-renegados.

En el museo de Teguise está Alí Romero y también Amaro Pargo (de quien la escritora tinerfeña Balbina Rivero acaba de escribir una novela). Por supuesto están Hawkins, Drake, Pata Palo… Hay una historia, la del ataque a Lanzarote de Tabac Arráez y Solimán que está incluida en estos perfiles, pero que nosotros no leímos en el museo. En una visita con niños es difícil ser exhaustivo en la lectura o seguir un orden lineal en el recorrido. Esta historia, en mi opinión, debería destacarse para que nadie pudiera saltarla. Cuenta cómo estos dos piratas turcos supieron por una traición que la población de la isla se refugiaba en la Cueva de los Verdes. Así hicieron un botín muy grande: apresaron a novecientos lanzaroteños y mataron a casi todos los demás. Además saquearon la villa y la iglesia, decapitando una imagen de la Virgen. De regreso a Argel, en Gibraltar, el almirante de la Armada española Miguel de Vidazábal les aguardaba, pudiendo liberar a la población de Lanzarote y al símbolo de su identidad cristiana: la imagen de la Virgen de Guadalupe, que fue restaurada.

Creo que es una historia interesante por dos razones:

  1. Porque relaciona varios espacios de la isla: la Cueva de los Verdes, la iglesia de Teguise… Me gusta mucho poner en el mapa los acontecimientos históricos. Por eso me pareció muy acertado otro panel del museo en el que aparecen distintas fortalezas lanzaroteñas cuya finalidad también fue luchar contra los piratas (el castillo de San José, en Arrecife, el de San Gabriel y  la Torre del Águila). Como a nadie escapa, es interesante para crear un recorrido temático. Sorprendentemente no hay demasiadas referencias a los piratas en otros puntos de la isla y en la Cueva de los Verdes tuvimos que preguntar en el turno final para que la guía contase sucintamente lo que ya sabíamos por haber estado en el Museo, sin añadir más.
  2. Porque, al aparecer siquiera brevemente la figura de un almirante de la Armada, tenemos un personaje que ofrece cierto contrapunto narrativo. Los piratas no son exaltados en exceso ni hagiografiados en el museo de Teguise. Sus crímenes son perfectamente enumerados. Pero la imagen del pirata romántico, símbolo de la libertad, sigue muy viva. Creo que no está de más recordar el valor de quienes se enfrentaban a ellos. Por cierto, aquí he encontrado un interesante texto sobre el guipuzcoano Miguel de Vidazábal, el liberador de los lanzaroteños a la altura de Gibraltar http://www.armada.mde.es/html/historiaarmada/tomo3/tomo_03_22.pdf. Las milicias canarias (la población armada para combatir a los atacantes) también son objeto de un panel.

Siguiendo con mi ejercicio de benchmarking… Especialmente me gustó el recurso al cómic para narrar el ataque de Morato. Lo leímos en voz alta y pudimos relacionar los escenarios de la historia con otros que ya conocíamos o que íbamos a conocer después: se cuenta cómo gran parte de la población se escondía en la Cueva de los Verdes (el enorme tubo volcánico situado más al norte) y cómo Morato mató a un gran número de isleños en el Callejón de la Sangre.

Otra recurso muy visual: la línea de tiempos para situar los ataques a las Afortunadas.

Ya fuera de los muros del castillo, otro punto positivo son estos ejercicios didácticos para niños descargables en la página del museo http://www.teguise.es/Uploads/doc/20120217131149567.pdf. Algunos de ellos coinciden con actividades que hemos puesto en marcha en el Museo Naval (ejercicios de creación literaria con viñetas borradas, etc.). Un ejercicio que disfrutamos mucho este verano con los niños fue la lectura en voz alta de relatos marinos. En Guanapay las aventuras de La Isla del Tesoro o de Shanti Andía o (para mayores) los relatos de “Mares tenebrosos” de la editorial Valdemar resonarían seguramente de un modo muy especial.

¿Qué eché en falta? Pues tal vez algunas sorpresas, algo de historia oral y musical y más invitaciones a hacer cosas. Espontáneamente los niños posaron con las figuras recortadas de los piratas: tal vez estaría bien crear lugares especiales para posar. Disparar cañones, izar banderas, llevar patas de palo, parches en el ojo o tatuajes son algunas otras cosas que podrían hacerse de forma real o virtual. También comprar (yo  llevé mi Safari Toob de piratas ya de casa en previsión de ausencia de tienda). Pero sobre todo, lo que más eché de menos fue avistar barcos piratas en el horizonte. Sería emocionante tener un dispositivo en alguna de las torres de vigilancia que permitiese hacerlo. Un catalejo trucado con realidad aumentada sería perfecto. Yo ya lo estoy viendo ¿y ustedes?…

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