Beacons para museos: buscando el “engagement”

Cómo ofrecer la experiencia más interactiva y fluida para el visitante

¿Por qué siempre que hay un tema que me resulta interesante encuentro las claves en Australia? Ocurrió cuando exploramos el concepto “transmedia” para el Museo Naval (para reforzar paralelismos el museo australiano que había puesto en marcha un proyecto de estas características era el Marítimo) y nos vuelve a pasar ahora con los beacons. Hay algo fascinante en ese país donde amanece siempre antes…

Los beacons son una tecnología relativamente reciente que permiten la colocación en un recorrido de unos pequeños emisores de bajo coste (“tellers”) que envían una señal a los móviles permitiendo localizarlos con exactitud. De ese modo al acercarnos a una pieza determinada en un museo podemos tener acceso a información sobre ella automáticamente. Pero eso es sólo una de las aplicaciones más obvias de los beacons a las exposiciones y quizá no sea la más atractiva. A estas alturas existe un número de experiencias interesantes de las que los museos españoles pueden aprender.
Vayámonos a las antípodas. En el Australian Museum con el objeto de ofrecer la mejor experiencia a sus visitantes decidieron probar los beacons en 2014. Empezaron haciendo un test añadiendo a una aplicación que ya existía un contenido adicional que aparecía en la pantalla del usuario “in situ”, activado por el beacon. Observaron que el impacto era bastante positivo en el público, y aunque durante los tests tuvieron algunos problemas en una zona abierta donde se cruzaban varias señales, decidieron llevar a cabo un proyecto con beacons en toda una exposición. La exhibición elegida fue la de los aztecas, desarrollada por el Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa, Conaculta, el Australian Museum y el Victoria.
En esta exposición había una app que contenía un audio tour y un mapa. Los beacons enviaban notificaciones a la audioguía cuando el visitante estaba cerca de un punto importante. Estas notificaciones tenían que ser lo bastante grandes para que el usuario las viese en la pantalla pero tampoco demasiado para permitirle cerrarlas y seguir escuchando lo que desease. En la evaluación apuntaron que aunque les parecía una tecnología interesante, no encontraban muchos alicientes para utilizarla (¡los visitantes seguían leyendo los carteles!). Hasta que este año, 2016, lanzaron “Trailblazers”, la app para niños. Aquí es donde empezaron a ver la enorme capacidad de interactuar con el público que tienen los beacons.
“Trailblazers” es una búsqueda del tesoro en la que los niños y sus padres se acercan a los objetos señalados y obtienen recompensas. Lleva integrado Google Analytics y ofrece detalles de todos los movimientos del usuario. El nivel de “engagement” fue superior a todo el conseguido con las demás apps del museo: el 85 por ciento de quienes bajaron la app recogieron todos los objetos coleccionables y un 28 por ciento realizó el juego dos veces, con una media de uso de 18 minutos 14 segundos.
“Es al crear experiencias como estas cuando se usa el mejor potencial de los beacons”, cuenta Jen Cork, el responsable de producción digital del museo en su blog.
Seguimos en Australia. Allí el Museo Victoria creó una experiencia con beacons en su maravillosa exposición sobre la Primera Guerra Mundial “WWI: Love and Sorrow” (www.loveandsorrow.com). La exposición guíaba al visitante a través de la vida de personajes reales a quienes la guerra les cambió trágicamente. Para Timothy Hart, responsable de fidelización del museo Victoria y para Jonny Brownbill, responsable de desarrollo online, los beacons les han permitido “ir más allá en los límites de diseño de interacción con los visitantes. La experiencia en general se desarrolla de forma bastante diferente respecto a una guía de museo de audio/vídeo convencional. La naturaleza de la experiencia, sensible al contexto, es más fluida e intuitiva que otras experiencias autoguiadas”.
Los responsables del Museo Victoria, hacen un repaso a las principales ventajas de utilizar la tecnología de los beacons en su exposición. Gracias a ellos pudieron:
-personalizar la experiencia de cada visitante asignándole un personaje de su elección (una enfermera, un soldado adolescente, un carnicero de un pueblo…).
-revelar progresivamente la historia de ese personaje en la exposición al moverse el visitante por el espacio.
-ofrecer imágenes adicionales, detalles de objetos e información contextual.
-dar más oportunidades al visitante de fidelización antes, durante y después de la experiencia en el museo.
En una semana como esta en la que se publica la encuesta del CIS que desvela que siete de cada diez españoles no pisa un museo creo que los responsables de estas instituciones deberían preguntarse qué pueden hacer los beacons para crear experiencias de usuario más atractivas. Nosotros ya lo estamos haciendo. Llevamos dos años desarrollando un proyecto con esta tecnología. Como la app de “Trailblazers” está dirigido a niños y familias y tiene como protagonista a Abe Humboldt, una niña que invita a seguir un juego de pistas. ¡Una gran aventura!

abebeacon

Enlace a nuestros partners tecnológicos: http://www.tesla.engineer/showme-museum-edition/?lang=es

Links sobre el artículo:

Storyteller – World War One: Love and Sorrow: A hybrid exhibition mobile experience

http://australianmuseum.net.au/blogpost/at-the-museum/the-year-of-the-beacon-and-staged-strategy
http://australianmuseum.net.au/blogpost/at-the-museum/trailblazers-mobile-application-with-beacons-user-evaluation
http://www.metmuseum.org/blogs/digital-underground/2015/beacons

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